Conavim reprueba “actos sexistas” en festejo del sindicato petrolero

Proceso

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) reprobó lo que llamó “actos sexistas” del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Sección 22, ocurridos durante la conmemoración de la Expropiación Petrolera.

Marginados por primera vez de las ceremonias oficiales del 18 de marzo, líderes sindicales de Veracruz contrataron para su celebración a un grupo de edecanes en bikini.

La empresa Edecanes Mujer Bonita agradeció en su página de Facebook al secretario general de la Sección 22 del STPRM, Héctor Márquez Acopa, y a todo su equipo de trabajo, por haberla contratado.

En un comunicado, la Conavim conminó a que, siguiendo el ejemplo de gobiernos e instancias públicas, prohíban la participación de edecanes en actos oficiales.

“México atraviesa una situación crítica de violencia contra las mujeres y las niñas, por ello se debe poner un alto a todo tipo de actos que promuevan agresiones hacia este grupo poblacional”, afirmó.

“De igual modo, la Comisión hace un llamado a que se promuevan conductas más igualitarias y respetuosas hacia las mujeres, tanto para la promoción y apoyo de sus eventos, como al interior de la organización sindical.

“Es tarea de todos y todas las mexicanas ser conscientes de lo que se hace y se deja de hacer para eliminar las distintas violencias de género”, expuso la Comisión.

Entrevista: “La triada de la transformación: voluntad política, expertiz y recursos públicos”

El 20 de agosto pasado en su cuenta de twitter fijó un agradecimiento a “quienes han mostrado su apoyo y me han propuesto para dirigir el Inmujeres”, la carta que acompaña el mensaje está fechada el 25 de julio en Guadalajara, Jalisco y respalda la candidatura de Candelaria Ochoa Avalos quien es académica, investigadora, feminista, política, ex regidora y ex diputada federal.

Cuenta en su haber con por lo menos tres décadas de militancia por los Derechos Humanos de las mujeres. Desde ahí, Ochoa Ávalos construye su visión del mundo que refleja en todos los ámbitos, desde la academia, hasta la elaboración concreta de legislaciones y políticas, tanto en el ámbito local como nacional e internacional.

Candelaria Ochoa Ávalos está convencida que para transformar la política pública se necesitan tres cosas: “voluntad política, expertiz y recursos públicos”, además de hacer de la igualdad una prioridad política, desterrar la visión de grupo vulnerable y minorías que se tiene de las mujeres”.

Su candidatura “se fraguó con amigas de Jalisco y de todo el país”, una pieza clave fue la actual directora del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México, Gabriela Rodríguez Rodríguez, quien la animó a entregarle su currícula y presentárselo a la Ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero.

Integrante del Consejo Consultivo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Ochoa Ávalos, aspira a que “con el nuevo gobierno se abran las posibilidades para revisar a profundidad la política que se ha realizado” en materia de igualdad.

Asegura que el actual gobierno es “una oportunidad para las feministas que esperamos muchos años” y en la cual aportaron muchísimo.

En una de sus visitas a la Ciudad de México, Cimacnoticias conversó con Candelaria Ochoa, quien busca que el dinero destinado a la igualdad tenga el uso correcto.

– Lucía Lagunes Huerta (LLH): ¿Por qué quieres ser presidenta del Instituto de las Mujeres?

– Candelaria Ochoa Ávalos (COA): Porque todavía tenemos una deuda pendiente en materia de, verdaderamente, transversalizar la perspectiva de género en la Administración Pública Federal. Todavía el Instituto no ha normado la política pública y ahí todavía hay retos pendientes.

– (LLH): ¿Como cuáles?

– (COA): Por ejemplo, feminicidio, la Alerta de Violencia de Género, que es la máxima acción para que los gobiernos federales y estatal pongan atención en los asesinatos de mujeres, pues todavía los responsables de la Alerta de Género ni siquiera saben de qué se trata.

Otro tema pendientísimo es la igualdad laboral. Todavía hoy, el hostigamiento y el acoso siguen siendo un lastre en las instituciones en donde las mujeres trabajan; las mujeres siguen ganando16 por ciento menos que un hombre en el mismo empleo, obviamente en la misma industria.

Siguen siendo temas pendientes, que todavía no hemos logrado el cambio de mentalidad tan ansiado por nosotras, que todavía hoy en muchas de las instituciones de la Administración Pública Federal se cree que las unidades de género, la agenda de género es de mujeres y (son) medio un enfado, una monserga; eso es importante transformarlo.

– (LLH): ¿Cómo ves la relación entre el feminismo y el nuevo gobierno?

– (COA): A ver, efectivamente hay una necesidad de considerar el tema de la igualdad como importante en la vida pública. Que las mujeres hoy sean 48 por ciento de diputadas y 49 por ciento de las senadoras no es un tema menor. En política pública se necesitan tres cosas: voluntad política, se necesita expertiz y se necesitan recursos públicos; si tú no tienes esas tres cosas, no transformas la política pública.

Espero apertura del gobierno federal para discutir y para que todas quepamos, creo que eso es importante; porque todas le apostamos, al menos yo, a un cambio de gobierno.

– (LLH): ¿Se ha vuelto un cargo político la presidencia del Inmujeres?

– (COA): Se ha vuelto un cargo político. Tenemos que convencer a los hombres y también a las mujeres que la igualdad tiene que ser una prioridad. Las mujeres ni somos un grupo vulnerable, ni un grupo minoritario, somos 52 por ciento de la población y estamos en todos lados. Se cree que los problemas de las mujeres los tienen que resolver las mujeres, cuando en realidad lo que tenemos que cambiar es la mentalidad de la política pública.

– (LLH): ¿Sería más fácil tener a alguien a modo que una feminista?

– (COA): Nomás que creo que no hay ninguna candidata a modo, por lo menos la lista que yo he visto, de las que han levantado la mano, me han preguntado ¿quién es mejor? En realidad todas somos mejores, porque la diferencia es, los lugares en los que hemos estado. Yo me formé en la militancia, en el activismo; y luego, me hice académica. Lo que necesitamos es esta mirada y esta visión en la práctica política.

– (LLH): ¿Qué esperarías, ya como presidenta del Instituto de las Mujeres, del Ejecutivo Federal?

– (COA): Yo esperaría buena voluntad, recursos y espero que reconozca que el trabajo que se va a hacer, desde una instancia como ésta, es importante para su gobierno, pero, sobre todo, para las mujeres y los hombres de este país.

– (LLH): ¿Hacia dónde llevarías al Instituto?

– (COA): A ver, yo he trabajado una idea que no está en un programa concluido, pero, me parece que tenemos que volver al espíritu de que (el Instituto) norme la política pública y que tenga verdaderamente capacidad de interlocución con las distintas Secretarías de Estado, y el convencimiento de que debemos transformar las relaciones de desigualdad.

Si nosotros no estamos en ese canal, de que es necesario y que tenemos que convencer a todo el mundo, empezando —como tú dices— por el presidente, pero también a los secretarios, a todos quienes vamos a estar o están en la función pública.

– (LLH): ¿Cuáles serían las políticas públicas que empujarías desde el Instituto de las Mujeres?

– (COA): Mira, creo que tres de los temas que a mí me parecen fundamentales: revisar las políticas contra la pobreza, ese es un tema que tenemos que transformar; hacerlas sujetas de derechos.

El otro tema, (la) violencia sigue siendo muy difícil, las mujeres recordamos desde los seis años haber sido violentadas sexualmente por los hombres y, a veces, en una gran mayoría, por los hombres de la familia. A veces estamos esquizofrénicas porque esos que nos violentan, luego se casan con otras y quieren que los queramos y tengamos hijos con ellos, eso tiene que parar, ahí tenemos que intervenir con un política más allá de un buen deseo, sino de intervenir en los valores familiares, en los valores éticos, de no posicionarse desde una moralidad, sino en el derecho a la igualdad, a la solidaridad, al respeto, a la igualdad, porque tiene que ser básico eso.

El otro tema muy importante y que debemos potenciar más, es el trabajo, el acceso laboral de las mujeres. No hemos salido de las políticas de las mujeres en el desarrollo y no hemos entrado a las políticas de mujeres y el desarrollo con perspectiva de género, o sea, siguen viéndonos como las que piden trabajo para ayudar a la casa, las que tienen un salario para comprarse chucherías, cuando en realidad la inversión que hacen las mujeres que trabajan, en sus familias, es fundamental.

Otro de los temas importantísimos es el embarazo infantil. Que las niñas entre 10 y 14 años se embaracen, cuando se embarazan de la misma edad (la mujer y el hombre) es apenas 1 por ciento; todas las niñas, entre los 9 y 14 años, que tienen embarazos, o sea, 99 por ciento son de adultos hombres. Entonces, en eso tenemos que tratar de intervenir, porque en 25 años no sólo no ha disminuido el embarazo infantil, sino se ha incrementado.

– (LLH): ¿Cómo lidiar una política de igualdad con una política de austeridad si necesitas presupuesto?

– (COA): Claro, bueno, hasta ahora lo que hemos platicado y discutido con el subsecretario de egresos, Gerardo Esquivel, es que el Instituto va a tener, al menos, el mismo presupuesto; que el Anexo 13 no va a disminuir, representa del PEF, 0.9 por ciento, pero además se gasta mal, porque no hay lineamientos y no hay una fiscalización real para que sea destinado a la igualdad. Si ese presupuesto se gastara bien, avanzaríamos; el problema es que se gasta mal.

– (LLH): ¿Cómo hacer que el resto de las instituciones, de los gobiernos, hagan su parte?

– (COA): Fíjate que lo que hemos platicado mucho y lo discutimos mucho en un grupo, y se lo presentamos a la magistrada Olga Sánchez Cordero, es que tiene que haber una corresponsabilidad, o sea, el Proequidad prácticamente son 380 millones de pesos que se van a los estados y municipios. Hay municipios que sólo destinan los 200 mil pesos que le dan al Instituto y, entonces, le dan a la titular, una silla, una computadora y párale de contar.

Lo que tiene que haber es una corresponsabilidad entre los municipios y los estados, y si el Gobierno Federal les da un peso, pues que sea concurrente ese peso; a lo mejor no puede, en el primer año, dar un peso, pero que den 50 centavos o que de 25 centavos. Debe haber corresponsabilidad.

– (LLH): ¿Cómo lograr los cambios estructurales que requiere este país para garantizar una igualdad para las mujeres?

– (COA): Es el cambio de la mentalidad, o sea, mientras no transformemos que la igualdad no es un tema menor, (sino) que es un tema de prioridad nacional, que es la vida de mujeres y hombres que tiene que mejorar; porque cuando mejoran las condiciones de vida las mujeres, mejoran las de la familia nuclear o ampliada, las de la pareja cualquiera que ésta sea, mejora la vida social.

Una mayor institucionalidad, que los secretarios de Estado se comprometan, tenemos que hacer no sólo de convencimiento sino también de normar cada vez más, que las instancias tienen que hacer su tarea.

– (LLH): Ese ha sido el gran tema…

– (COA): Y un órgano público descentralizado como el Inmujeres, lo que tiene que garantizar es un nivel de interlocución con esos secretarios de Estado, porque no nada más es para que me vigilen lo que yo hago, sino, porque como yo no soy ejecutiva, es que ustedes tienen que hacer.

– (LLH): ¿Cuáles serían las cosas que cambiarías en el Instituto Nacional de las Mujeres?

– (COA): Pues no conozco totalmente a la institución, ahorita estamos en ese proceso de que nos informen y de que nos digan, pero yo sí veo que hay, a veces, una actitud como de no incomodar al presidente y entonces, de repente, no hacen porque les dicen que no hagan.

– (LLH): ¿Sumisión, dirías?

– (COA): Pues sí, un poco lo que dice “La Boétie” en su libro de la servidumbre voluntaria, a veces las mujeres funcionamos así, nos convencemos que es mejor no incomodar a los otros. Y bueno, a mí alguien me preguntaba “¿y tú cómo estás ahí? pues a poco porque creen que he sido cómoda, pues porque he sido incómoda.

– LLH: Hay propuestas de legisladoras de Morena, de sancionar a los medios por sus contenidos sexistas ¿cómo miras este tema?

– (COA): Son los dos caminos: sí es normarlo, pero también es cambiar mentalidades, porque a veces es necesario normar. En el caso de los medios de comunicación son las dos cosas: sí es normar, pero también es que los medios capten, reflexionen, se autoevalúen de que esas imágenes que nos están proponiendo no son imágenes que generen igualdad.

– (LLH): ¿Qué empujar desde el Instituto para garantizar la justicia para las mujeres y erradicar la impunidad?

– (COA): El Instituto debe tener interlocución con las Cámaras de Senadores y Diputadas y con el Poder Judicial. Si tú no tienes una institución con estas tres patitas de los tres órdenes de gobierno, no va a funcionar la cosa y te lo digo porque a veces ni siquiera los casos llegan al Poder Judicial, sino se quedan en el Ejecutivo, se quedan en los Ministerios Públicos y en las procuradurías. Lo que tenemos que hacer en este país es, precisamente, políticas.

– (LLH): ¿Cuál sería tu posición desde el Instituto de las Mujeres sobre la prostitución?

– (COA): Ahí hay también como dos vías. Si tú me preguntas en lo personal, yo me inclino más por el abolicionismo.

Pero también, lo real, es que una gran cantidad de mujeres son víctimas de felonía, de padrotes (en el sentido peor de la palabra) y de trata; y si las mujeres no somos o no tenemos cada vez más autonomía para decidir qué queremos hacer, es muy difícil una política abolicionista. Entonces, necesitamos garantizarnos ser sujetas de derechos.

– (LLH): ¿Cómo traducir que las mujeres sean sujetas de derecho en una política pública?

– (COA): Mira, yo creo que lo podemos hacer desde la familia, desde la escuela y desde las instituciones públicas. Tenemos que enseñarles a las niñas que tienen derechos, y eso lo tenemos que hacer en la familia.

Es toda una transformación de la política pública. Primero lo tenemos que hablar para que les demos visibilidad y luego atender. Tienen que involucrarse muchas instituciones, por ejemplo, para diagnosticar la violencia laboral, las secretarías del trabajo tienen que reconocer, primero, que hay violencia y que cuando una mujer va y denuncia, le tienen que hacer caso. Que el Instituto norme esas políticas, que dé lineamientos para que las distintas instancias de la administración pública federal atiendan esos casos.

– (LLH): ¿Cómo supervisar el presupuesto para la igualdad?

– (COA): Mira, creo que para empezar lo tendría que hacer la Función Pública, es básico. Segundo, tiene que haber lineamientos para el gasto del presupuesto del Anexo 13, que es 0.9 y luego va quedando como en 0.7, no es mucho, pero tampoco es nada. Hay traslapes de programa; mal uso del mismo; recurso utilizado para las cenas de navidad, para papel del baño. No hay una supervisión real de ese ejercicio presupuestal.

– (LLH): ¿Tu relación como titular y el movimiento feminista, cómo sería?

– (COA): Bueno, lo primero es un reconocimiento, yo vengo de ahí, yo me formé ahí, tengo no solamente reconocimiento, sino también afecto con muchas de las compañeras de las cuales yo he aprendido. Esperaría la retroalimentación, el acompañamiento, el apoyo y el afecto; tener puertas abiertas para todas.

– (LLH): También tuviste un diálogo con Olga Sánchez ¿para qué funcionaron esas entrevistas?

– (COA): Mira, no lo sé bien, yo todavía me pregunto eso. Yo supongo que ella está haciendo una valoración de los currículums, no sé con base en qué ni cómo. Creo que es fundamental que a todas nos haya entrevistado. Cuando yo me entrevisté con ella nos caímos muy bien, supongo que casi con todas, porque ella me dijo “ay, todas me parecen tan maravillosas, tan buenas, todas tan especialistas en cosas”.

 

Entevista publicada originalmente en CIMAC Noticias
Por: Lucia Lagunes, periodista, feminista y Directora General de CIMAC
Twitter: @lagunes28

Candelaria Ochoa considera urgente creación de observatorios de género en universidades

La diputada Federal de Movimiento Ciudadano, Candelaria Ochoa, confía en que la cámara baja retome la propuesta que hizo para que haya observatorios de género en las instituciones de educación superior porque es un tema urgente para evitar el acoso. 
Yo creo que lo que necesitamos son los observatorios de género, de especialistas, maestras, profesores, personal administrativo y estudiantes que participen en esos observatorios de género y que además se sancione el acoso y el hostigamiento”.
Agregó que su lucha no es únicamente contra el hostigamiento sino contra cualquier tipo de discriminación.

Nota de DK1250 am

 

Si no es mucho pedir: ¡Aborden la igualdad entre hombres y mujeres!

Estamos a unas horas de que inicie el segundo debate presidencial y espero en éste, tanto el INE como los candidatos, aborden el tema de la igualdad social, política y económica entre mujeres y hombres. No es un tema menor: constituimos el 52% de la población y el 52% del padrón electoral, es decir, votamos más mujeres.

Este eje ha estado ausente, y es que a las mujeres nos ven sólo como sujetas para llenar auditorios y constituirnos en “sus” mujeres, pero hasta ahora no se han planteado una agenda para combatir la desigualdad entre mujeres y hombres. Y es que según el Artículo 4 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, las mujeres y los hombres somos iguales ante la ley. Sí, por derecho, pero en los hechos, seguimos cargando el conjunto de prejuicios que siguen prevaleciendo y pululando por todos lados.

Yo estoy convencida que si disminuimos la desigualdad entre mujeres y hombres, no sólo ganamos las mujeres, también ganan los hombres y gana la sociedad. Explico por qué: como ya dije, las mujeres constituimos el 52% de la población y 52% del padrón electoral, pero apenas en este proceso electoral de 2018, estaremos en paridad por los cargos públicos. Discusión muy joven en México, porque hace apenas 21 años inició este debate. Hoy hemos ganado que los derechos políticos no sólo son para elegir, sino también para ser electas.

En materia de salario, las mujeres ganan 30% menos que los hombres, además, el 33% de los hogares están encabezados por mujeres. Y no es que las mujeres necesiten menos el dinero que ganan, porque invierten en sus familia el 90% del mismo, lo que no sucede con el salario de los varones, quienes aportan el gasto y lo demás lo administran de manera personal. O sea, las mujeres necesitan y destinan sus ingresos para sus familias, por ello es urgente mejor capacitación laboral, ofertas de empleo y acceso al mercado laboral, seguridad social y salarios justos, así como el combate al acoso y hostigamiento laboral e impedir que la maternidad sea un impedimento para el empleo de las mujeres.

En materia social tenemos todavía mucho trabajo por hacer. La violencia contra las mujeres y el feminicidio siguen siendo una realidad; el disfrute a los espacios públicos, el acceso a la educación formal e informal es urgente, requerimos que las niñas y las mujeres cuenten con mejores niveles educativos, acceso a la salud reproductiva y sexual y acceso a la justicia.

Los retos no son menores, las niñas y las mujeres somos millones en este país. Vivimos en zonas indígenas, rurales y urbanas. Constituimos una diversidad de culturas, ideas y prácticas, y estoy convencida que se requiere una política social y pública que atienda, desde los poderes ejecutivos en sus distintos niveles, las carencias apremiantes de salud, educación, empleo y acciones contra violencia de género. Si mejoramos la vida de más de la mitad de la población, la otra mitad se verá beneficiada.

Si no es mucho pedir, espero que este segundo debate aborde a esa mitad de la población que va a los mítines, está atenta a las noticias y también vota.

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Candelaria Ochoa Ávalos
Publicado originalmente por Polemonhttps://goo.gl/xXoGSz

Llaman a Presidente de la Cámara a aprobar iniciativas contra la violencia de género

La Bancada de los Ciudadanos llamó a la Presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados a aprobar las iniciativas que se encuentran dictaminadas por la comisión de igualdad y que buscan combatir la violencia contra las mujeres.

En una rueda de prensa encabezada por las diputadas Candelaria Ochoa y Claudia Corichi señalaron que el presidente de la mesa directiva debe honrar la palabra que hizo en su momento Jorge Carlos Ramírez Marín de aprobar el dictamen, pues se trata de una cuenta pendiente de la Cámara de Diputados con todos las mujeres de México.

Ante el panorama de violencia creciente en contra de las mujeres, la diputada ciudadana Candelaria Ochoa presentó dos puntos de acuerdo que fueron respaldados por el grupo parlamentario, que buscan que se investigue, esclarezcan y finquen responsabilidades por los feminicidios de la activista María Guadalupe Hernández Flores (Cleo) y de la maestra de la UNAM Graciela Cifuentes y su hija Flor Cifuentes.

La diputada Claudia Corichi señaló que es urgente que se aprueben el paquete de iniciativas que contiene el dictamen, pues desde septiembre del año pasado el Presidente de la Mesa Directiva se comprometió a aprobarlo.

“Ayer recordamos al actual presidente de la mesa directiva de un compromiso que vamos a poner en nuestras redes sociales, donde instruye a la secretaría a que se acopien todas las iniciativas de violencia sexual y violencia de género para que se dictaminaran antes de que se terminara el periodo”.

A la rueda de prensa asistieron las diputadas Verónica Bermúdez, Marbella Toledo, Rosa Alba Ramírez Nachis, Dennisse Hauffen, Dalia Rocha, Daniella Hernández y Laura Plascencia, así como los diputados Germán Ralis, Jorge Álvarez Máynez, Juan Chávez, Adán Pérez Utrera, Salvador García, Gustavo Cárdenas y Moisés Guerra Mota, quienes apoyaron los puntos de acuerdo.

Siempreviva: La igualdad sigue siendo una asignatura pendiente

La igualdad es ética y la equidad es política
Amelia Valcárcel

Hace 364 días en San Lázaro subimos a posicionar la importancia de alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres. Y de nuevo este 8 de marzo estamos aquí, insistiendo en este tema. Hoy como hace 112 años, las mujeres queremos igualdad de condiciones.

​El 8 de marzo fue proclamado como un día para el reconocimiento de la igualdad. Y quiero retomar la pregunta que se hace Amelia Valcárcel Si no estamos dispuestos a considerar que cualquier otro tiene deseos o derechos tan seguros como los nuestros ¿Cómo podríamos siquiera plantear la universalidad, que es la forma propia del juicio moral? Porque como dice la autora, a lo que llamamos moral, no es pensable sin la idea de igualdad… Porque la igualdad es la idea fundamental moral en su significado más profundo de equipotencia. Y la autora se cuestiona cómo hemos podido vivir varios milenios con política, sin que la igualdad forme parte de ella.

​Porque para Valcárcel, la igualdad es una relación concedida o pactada, incluso a veces impuesta, nada que no se conceda uno mismo tiene derecho moral a no concedérselo a otro, sino que tienes el deber de pensar en el otro como en ti mismo. Por ello hoy desde esta tribuna, tenemos la obligación moral de pensar en la igualdad de las mujeres, queremos ocupar el lugar de los otros que no han tenido el deber de pensar en nosotras.

​Hoy hacemos actual la demanda de igualdad, a pesar de que la palabra y su contenido nos asuste, la queremos, trabajamos por ella y queremos que se haga realidad. Porque la igualdad es una condición humana.

​Y como humanas, queremos transformar las normas de la desigualdad, las imágenes de los medios que las reproducen y las prácticas que nos margina. Lo que hemos ganado en dos siglos de lucha, ha sido tortuoso y lo hemos conquistado con mucho esfuerzo.

​Los derechos de las mujeres no han sido un regalo, sino una conquista. Hoy en esta Cámara se incorporó la paridad después de casi veinte años de haberse presentado la primera iniciativa; 1994 sobre la cuota; 1997 la primera “recomendación” a los partidos para incorporar a las mujeres en sus listas de candidaturas; 2002 la incorporación a la legislación; 2012 la Sentencia 12624, 2015 aplicación de la paridad. Y será en 2018 cuando aplique además la paridad vertical y horizontal en los ayuntamientos. Solo por mencionar la representación política.

​Sin embargo, sigue pendiente el acceso a los mercados de trabajo en paridad y recibir el salario igual por igual trabajo.

Este día no nos digan “feliz día de la mujer”, hagan realidad el derecho a la felicidad. Hagamos desde este espacio reformas para que las mujeres vivamos de manera igualitaria y equitativa. Legislemos para que se respeten nuestros derechos de manera plena; que se reformen las leyes y códigos que discriminan a niñas y mujeres; que transformemos la cultura de la desigualdad; que la maternidad sea una opción y no una obligación; que la sexualidad sea placentera y sin culpa; que la violencia de género, el hostigamiento y el acoso se sancionen; que la paternidad responsable sea una realidad; que los partidos respeten nuestro derecho a ser electas.

Desde esta tribuna, les conmino a reflexionar sobre el efecto perverso de la desigualdad y la violencia en las vidas de mujeres y niñas.

Publicado originalmente en Político MX

Debemos trabajar junto las policías en la Alerta de Género

Este viernes en el Ayuntamiento de Guadalajara se realizó el primer foro nacional en materia de Prevención y Atención a Mujeres en Situación de Violencias en el ámbito municipal, al cual fue invitada a participar la diputada federal Ciudadana Candelaria Ochoa Ávalos.

La legisladora envió un mensaje fuerte y claro, “No se puede hacer alerta de género si las policías no están involucradas”. Compartió que durante la mesa de trabajo que organizó en la CDMX el pasado 28 de febrero con operadoras de la alerta de género, se detectó que no se trabaja en coordinación con la policía. Resaltó también que ya son aproximadamente 20 años de talleres y capacitación y los funcionarios siguen sin modificar su actitud de atención hacia las mujeres.

La diputada señaló que según el estudio de “Jalisco Cómo vamos?” publicado recientemente, cuando las mujeres se ven en situación de peligro no llaman a la policía, y cuando llegan a acudir a veces no atienden los casos,  por lo que se requiere una intervención concreta. “Ninguna mujer que tenga orden de protección se puede morir”, añadió.

Candelaria Ochoa informó que los diálogos y reuniones de trabajo sobre el tema con el ex Comisario de Guadalajara y ahora diputado Salvador Caro, tuvieron una respuesta positiva, con mucha apertura y con la instalación de una mesa Interinstitucional donde participaron hospitales, universidades y asociaciones civiles para estudiar la problemática y como resultado, se implementó el código rosa (el cual es una identificación emergente de las mujeres en el municipio de Guadalajara que tienen órdenes de protección).

En su intervención Ochoa Ávalos recalcó la importancia de detectar focos rojos de peligro donde transitan las mujeres, con el fin de elaborar un diagnóstico y prevenir la violencia. Recordó que la policía ya puede intervenir en los casos de acoso en el transporte público

Ochoa Ávalos enfatizó que a ella al igual que al diputado Salvador Caro y al Gobierno de Guadalajara, les preocupa la seguridad de las mujeres y en especial, erradicar el feminicidio.

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8M: No nos feliciten, hagan realidad el derecho a la felicidad

Desde tribuna y en el Día Internacional de la Mujer, la diputada federal Ciudadana Candelaria Ochoa Ávalos señaló que hoy como hace 112 años, la lucha por conquistar derechos, continúa. Hizo un llamado a la Cámara de Diputados para legislar y lograr la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.

La legisladora sostiene que la demanda es la misma, transformar la cultura de la desigualdad.

“Los derechos de las mujeres no han sido un regalo, sino una conquista. Hoy en esta Cámara se incorporó la paridad después de casi veinte años de haberse presentado la primera iniciativa; 1994 sobre la cuota; 1997 la primera “recomendación” a los partidos para incoporar a las mujeres en sus listas de candidaturas; 2002 la incoporación a la legislación electoral; 2012 la Sentencia 12624, 2015 aplicación de la paridad. Y será en 2018 cuando aplique además la paridad vertical y horizontal en los ayuntamientos. Solo por mencionar la representación política”.

Candelaria Ochoa apuntó que hay muchas asignaturas pendientes en los ámbitos laboral, social y político como el acceso a los mercados de trabajo en paridad y recibir el salario igual por igual trabajo, además de buscar sanciones para el acoso y hostigamiento solo por mencionar algunas.

Convocó a la sociedad en conjunto a garantizar la igualdad en todos los espacios y erradicar la violencia hacia mujeres y niñas en todas sus manifestaciones no solo hoy, sino mañana y siempre.

“Este día no nos digan “feliz día de la mujer”, hagan realidad el derecho a la felicidad. Hagamos desde este espacio reformas para que las mujeres vivamos de manera igualitaria y equitativa. Legislemos para que se respeten nuestros derechos de manera plena; que se reformen las leyes y códigos que discriminan a niñas y mujeres; que transformemos la cultura de la desigualdad; que la maternidad sea una opción y no una obligación; que la sexualidad sea placentera y sin culpa; que la violencia de género, el hostigamiento y el acoso se sancionen; que la paternidad responsable sea una realidad; que los partidos respeten nuestro derecho a ser electas”.

Siempreviva: Políticamente necesarias

Publicado en MX Político
Por María Candelaria Ochoa Ávalos

Aún sin ser suficiente, cada vez existe un mayor interés y preocupación por la situación de las mujeres en México, sin embargo, todavía el reconocimiento y la necesidad de fortalecer la lucha contra la desigualdad es limitada. Seguramente en este próximo proceso electoral, estará presente en prácticamente todos los discursos políticos, los partidos y sus candidat@s. Ello no nos garantiza el compromiso con una agenda que data desde 1995, producto además de años atrás: la Plataforma de Acción de Beijing, en la cual se abordó el tema de la participación política como uno de los ejes prioritari os.

En el párrafo 185, se especifica que La desigualdad en el terreno público tiene muchas veces su raíz en las actitudes y prácticas discriminatorias y en el desequilibrio en las relaciones de poder entre la mujer y el hombre que existen en el seno de la familia… El Estado mexicano se comprometió y firmó dichos acuerdos y está obligado a desarrollar políticas en la materia. Además, se reconoce que las mujeres dedican menos tiempo a la participación política, porque los compromisos con el desarrollo de las tareas domésticas no se distribuyen entre mujeres y hombres de manera igualitaria.

Discursivamente hemos ganado en posicionar el tema de la igualdad, desafortunadamente, todavía tenemos que garantizar que las mujeres seamos políticamente necesarias, es decir, mostrar que somos necesarias por nuestros conocimientos y capacidades y por el compromiso con las demandas de igualdad.  Las mujeres que hoy estamos en posiciones políticas y de representación, somos producto de esta nueva cultura, pero no todas estamos comprometidas con la lucha por la igualdad.

Igualmente se puede decir de los hombres, pero a ellos no se les cuestionan las capacidades y mucho menos los roles sociales, sexuales y domésticos de los que no se hacen cargo. Por ello bien vale la pena preguntarles a los hombres ¿en dónde están cuando las mujeres aspiran a esos cargos? ¿qué hacen esos hombres para fortalecer los lazos familiares? Requerimos que también ellos participen de manera activa en el afecto, cuidado y trato con los y las hijas.

Solo de esta manera, podremos generar prácticas de igualdad en la sociedad y en la familia, porque un país más democrático es aquel que disminuye en mayor medida las condiciones de desigualdad entre mujeres y hombres y en ese caso en México nos falta todavía mucho. Según el Foro Económico Mundial, México está en el lugar 99 de 134 países, y ocupamos el lugar 19 de los 20 de América Latina, sólo un lugar arriba de Guatemala que es el último. Este dato mide la brecha entre mujeres y hombres en el acceso a dichos recursos y oportunidades. Es necesario cerrar las brechas entre mujeres y hombres en los espacios de toma de decisiones: porque los poderes reconocidos como legales son masculinos: el poder político, el poder económico, el poder militar y el poder eclesiástico.

La equidad de género en la vida de mujeres y de hombres implica: compartir equitativamente el cuidado del hogar, el trabajo remunerado y los ingresos y la crianza y cuidado infantil; compartir equitativamente el tiempo de trabajo y de ocio; las decisiones políticas y las económicas.

Aspiramos a la igualdad como seres humanos y a la equidad como un reconocimiento a nuestras diferencias. La equidad, como la cualidad por la cual ninguna parte sea favorecida de manera injusta en perjuicio de otra, por ello, se hace necesario y urgente nuevos contratos sociales, que partan de una premisa igualitaria.

Siempreviva: Democracia y paridad

Por María Candelaria Ochoa Ávalos
Publicado en MX Político

Heidi Hartmann en su libro Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresiva entre marxismo y feminismo, dice: es mejor un matrimonio más saludable o el divorcio. Y así ha pasado en la relación entre la democracia y la paridad. Y es que las y los políticos no sensibles “al género”, consideran que las cuotas y la paridad son una amenaza a la democracia, y en cierto sentido sí, porque la democracia liberal se olvidó de incluir a las mujeres, que somos las mitad de la población.

            Desde 1993 que se impulsa una primera reforma que “recomienda” a los partidos integrar a mujeres en sus listas de candidaturas, le siguieron reformas en 1996, 2002 y es en 2012, que se sienta jurisprudencia para establecer que los partidos políticos deberán integrar con personas del mismo género, sus fórmulas de candidatos titulares y suplentes a diputados y senadores por ambos principios. En el Parlatino[1] en 2014,  se discutió la paridad vertical como establecer en las listas plurinominales la ubicación de las candidaturas de mujeres y hombres, de manera alternada y secuencial (uno a uno) en toda su extensión y de modo descendiente tanto en los cargos de titulares como en los cargos de suplencias. Si se trata de listas partidarias uninominales, la paridad se cumple con la incorporación de candidaturas suplentes al otro sexo de quien detenta el cargo de titular. Y la paridad horizontal, como la participación equivalente de mujeres y hombres al encabezar las listas partidarias (primeros lugares). Cuando un mismo partido político y/o alianza se presenta en varios distritos electorales simultáneamente debe acordarse encabezar mujeres y hombres por igual.

            Para las elecciones de 2018, la paridad vertical y horizontal, serán una realidad.  La paridad vertical y horizontal, considerará la variable histórica o de rotación para encabezar las listas plurinominales y uninominales. Se trata de la alternancia inmediata de género entre un período electoral y otro. Si la lista fue encabezada por un hombre en el siguiente período deberá encabezarla una mujer y viceversa.

            De tal manera que la Norma Marco sobre paridad, pone en el centro la igualdad de resultados, entendiendo por ésta, la culminación de la igualdad legal y la igualdad sustantiva, tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo, haciéndola eficaz en la práctica y no basada en la noción de justicia procedimental.

            Para lograrlo, se requiere de un trato desigual, por ello, las medidas especiales de carácter temporal para alcanzar la igualdad sustantiva, son el pilar al que aspira la democracia paritaria en todos los ámbitos de la sociedad. Y reitero, es una medida democratizadora que implica la participación equilibrada de mujeres y hombres en todos los procesos de toma de decisiones en el ámbito público. Sin embargo, no puedo dejar de insistir que se requiere la paridad no solo en los cargos de elección popular: diputaciones, senadurías, regidurías, sindicaturas y presidencias municipales, se requiere también paridad en el ámbito ejecutivo y en el poder judicial, sino sólo tenemos una exigencia de paridad en uno de los poderes y queremos que esta se manifieste en los tres.

            Este debate se inscribe en la democracia y el feminismo radical, que no ve solamente al sistema político formal, sino al significado de impulsar una política democrática que aspire a la articulación de las diferentes luchas en contra de la opresión. Decían las feministas de los años setenta: no queremos la mitad del pastel, sino cambiar la receta. Y es que los valores de justicia social e igualdad de género están íntimamente vinculados. Queremos organizar y reorganizar la vida social en todas las dimensiones en las que vivimos la experiencia de ser humanas y humanos. Hasta ahora, los sistemas “democráticos” carecen de estos aspectos.

             Queremos recuperar y radicalizar los aspectos más progresistas de la democracia liberal – libertad, igualdad, autodeterminación y autonomía, además de una redefinición del bien común. Dice Fraser que  la base estructural de la subordinación de las mujeres en la sociedad capitalista, es la división entre la producción económica y la reproducción social, por ello, debe revisarse la relación profunda entre estas dos, sino, no será posible la emancipación de las mujeres.

            La democracia radical[2] significa crear una nueva cultura política y nuevos marcos de entendimiento que articulen estrategias para un proyecto de transformación social, que supere todas las formas de explotación, dominación y discriminación social y global. El neoliberalismo, los militarismos y fundamentalismos, nos excluyen, violan y deshumanizan, individual y conjuntamente, por ello, no puede haber democracia si no se reconoce la paridad en el marco de igualdad de resultados.


 [1] El PARLATINO reunido en su sede de Panamá  los días 4 y 5 de diciembre de 2014, con motivo de la conmemoración del Cincuenta Aniversario de su constitución, celebró, el ‘Encuentro Parlamentario: Mujeres, Democracia Paritaria’ y que contó con 173 participantes, parlamentarias/os, magistradas/os de Tribunales Electorales y representantes de diversas instituciones del Estado, así como mujeres de redes políticas de 16 países de la región.

[2] Chantal Mouffe: Feminismo, ciudadanía y política democrática radical. Debate feminista