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Aniversario de la abolición de la Esclavitud

Aniversario de la abolición de la Esclavitud

1a.- Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará por transgresión de este artículo.


2a.- Que cese para lo sucesivo la contribución de tributos, respecto de las castas que lo pagaban y toda exacción que a los indios se les exija
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Miguel Hidalgo 6 de diciembre de 1810, sintetizó una promesa de libertad: firmó en Guadalajara el decreto de abolición de la esclavitud y del tributo de las castas e indios.

Fundó, con ese acto, la defensa en este suelo de los Derechos Humanos, pues igualaba ante la ley a los pobladores, desconociendo las diferencias basadas en el color de la piel, el lugar de nacimiento o la condición social.

Ese 6 de diciembre, la abolición de la esclavitud refundó simbólicamente a Guadalajara y a este país, como una tierra de libertades.

Y sin embargo, si por esclavitud se entiende el sometimiento, adueñarse de una vida humana, usar -y aún abusar- impunemente de su cuerpo y su persona, comercializar los cuerpos de seres humanos y lucrar con ese comercio, la privación de la libertad de decisión sobre el propio cuerpo y de la libertad de movimiento, con grilletes y cadenas materiales o simbólicos… Entonces la abolición de la esclavitud es en pleno siglo XXI, una tarea pendiente.

Sigue pendiente la abolición de la esclavitud porque en nuestro país se practica la trata de personas, el comercio de infantes, los salarios de miseria que atan al trabajador a formas de explotación que mal garantizan su subsistencia y porque esas prácticas ilegales, permanecen generalmente impunes.

El decreto de abolición de la esclavitud y del tributo de las castas y de los llamados “indios”, no solo es un hecho digno de ser recordado: es un acto histórico que obliga, que nos compromete a mantener la defensa de los derechos y libertades.

Al conmemorar el acto fundador de Don Miguel Hidalgo y su gesto libertador, deberemos reconocer también la inmensa labor que tenemos pendiente: la obligación que pesa sobre todos nosotros para que ésta se convierta en tierra de libertad y de justicia.

Si el empeño debe ser de todas y todos los ciudadanos, mayor aún es el deber de este Congreso para legislar contra toda práctica que atente contra los derechos humanos, sobre todo de quienes nos quieren seguir tratando como a esclavos.

Don Miguel Hidalgo ratificó una promesa de libertad. Este Congreso debe velar por su estricto cumplimiento.

En esta Cámara, existe una empresa que lleva por nombre “Slaver” (esclavizante, esclavismo, esclavizador) y que trata a las y los trabajadores que mantienen limpio este congreso, como esclavos, además del pago raquítico que reciben, llevan tatuado en sus gabardinas ese nombre.  Esa es la esclavitud moderna que debemos y estamos obligados como legisladores, a desterrar!